¿QUÉ ES LA AGILIDAD?

En resumen: El ciclo en V, que surgió en la década de 1980, es el método de gestión de proyectos denominado «tradicional». Esta guía aborda los siguientes temas: ¿Ciclo en V o agilidad?, El Manifiesto Ágil, Los doce principios de la metodología ágil, ¿En la práctica?.

Más flexible y adaptable, la metodología ágil está ganando cada vez más terreno frente a la gestión tradicional de proyectos basada en el ciclo en V. Pero, ¿en qué consiste exactamente la agilidad? ¡Hagamos un pequeño repaso! 

¿Ciclo en V o agilidad?

El ciclo en V, que surgió en la década de 1980, es el método de gestión de proyectos denominado «tradicional». Se basa en dividir un proyecto en una sucesión de etapas: análisis de necesidades, redacción de especificaciones funcionales, desarrollo, pruebas unitarias, pruebas de integración, pruebas de validación y pruebas de aceptación. Cada etapa va acompañada de una fase de validación. Sus principales ventajas residen en su facilidad de implementación y en su «efecto túnel», que evita tener que dar marcha atrás. Pero este «efecto túnel» es también lo que se le reprocha, ya que no deja margen para modificaciones durante el desarrollo y, por lo tanto, limita la adaptabilidad y la capacidad de respuesta. Y el problema, hoy en día, es que resulta complejo prever todas las situaciones y, por lo tanto, establecer requisitos que las cubran. 

Ciclo en VCiclo en V

Es precisamente esta falta de flexibilidad la que ha permitido que el método ágil se desarrollara y destacara. Este método promueve, sobre todo, la comunicación y la colaboración entre equipos autoorganizados y multidisciplinares, al tiempo que sitúa al cliente en el centro del proyecto. Surgió a raíz de la observación de una elevada tasa de fracaso de los proyectos en la década de 1990. En 2001, 17 expertos en desarrollo de software se reunieron en Estados Unidos y pusieron en común sus respectivos métodos, creando así el «Manifiesto Ágil»

El Manifiesto Ágil

Considerado como la definición por excelencia del desarrollo ágil, el Manifiesto Ágil se compone de cuatro valores y doce principios fundamentales. 

«Descubrimos mejores enfoques para el desarrollo de software al ponerlo en práctica y al ayudar a otros a hacerlo. Este trabajo nos ha llevado a dar importancia a:

a las personas y sus interacciones, más que a los procesos y las herramientas;

a un programa informático operativo, más que a una documentación exhaustiva;

a la colaboración con los clientes, más que a la negociación contractual;

a la adaptación al cambio, más que a la ejecución de un plan.

«Esto significa que, aunque los elementos que se encuentran al final tienen su importancia, damos preferencia a los que aparecen al principio de la frase».

 

Los doce principios de la metodología ágil

1. Nuestra máxima prioridad es satisfacer al cliente mediante la entrega rápida y regular de funcionalidades de gran valor añadido.

2. Acoge con actitud positiva los cambios en las necesidades, incluso en fases avanzadas del proyecto. Los procesos ágiles aprovechan el cambio para proporcionar una ventaja competitiva al cliente.

3. Entregamos con frecuencia software funcional, en ciclos que van de unas semanas a unos meses, dando preferencia a los más cortos.

4. Los usuarios o sus representantes y los desarrolladores deben trabajar juntos a diario a lo largo de todo el proyecto.

5. Lleva a cabo los proyectos con personas motivadas. Proporciónales el entorno y el apoyo que necesitan y confía en que alcanzarán los objetivos fijados.

6. El método más sencillo y eficaz para transmitir información al equipo de desarrollo y dentro del mismo es el diálogo cara a cara.

7. Un software funcional es la principal medida del progreso de un proyecto.

8. Los procesos ágiles fomentan un ritmo de desarrollo sostenible. Juntos, los promotores, los desarrolladores y los usuarios deberían ser capaces de mantener indefinidamente un ritmo constante.

9. Atención continua a la excelencia técnica y al buen diseño.

10. La simplicidad —es decir, el arte de minimizar la cantidad de trabajo innecesario— es esencial.

11. Las mejores arquitecturas, especificaciones y diseños surgen de equipos autoorganizados.

12. A intervalos regulares, el equipo reflexiona sobre las posibles formas de ser más eficaz. A continuación, se adapta y modifica su funcionamiento en consecuencia.

equipo de agilidad y pruebas

¿En concreto?

En lugar de fijar objetivos a largo plazo, la metodología ágil se basa en objetivos a corto plazo. Todo se va haciendo sobre la marcha. Y, dado que la satisfacción del cliente es la prioridad, cada etapa es validada por él. Esto permite adaptarse más fácilmente y con mayor rapidez en caso de cambios o imprevistos, y responder a sus expectativas. Existe una relación y una colaboración auténticas entre el equipo y el cliente, lo que permite a todos avanzar de forma eficaz y estar en sintonía. 

El enfoque ágil es un método de gestión de proyectos muy flexible y adaptable. Todo es adaptable, o casi todo. Quizás la calidad lo sea un poco menos, pero todo lo relacionado con el alcance, el presupuesto y el plazo de ejecución puede modificarse fácilmente, en función del método empleado (Scrum, Kanban). Esto permite reaccionar con mayor rapidez ante los problemas, aumentar el rendimiento del equipo, pero también ganar control sobre el producto final y, por lo tanto, mejorar su calidad. Y un producto final de calidad se traduce en usuarios satisfechos, ¡más dispuestos a gastar! 

Atención: la agilidad no es una solución mágica que se pueda aplicar a todas las organizaciones y a todos los proyectos. Para que funcione, es necesario cumplir una serie de condiciones: una cultura organizativa que fomente la colaboración y que no se base en estructuras demasiado rígidas, un equipo multidisciplinar y un cliente disponible y dispuesto a implicarse en el proyecto. 

agilidad en las pruebas de automatización

No obstante, la agilidad tiene algunas limitaciones. Por ejemplo, si bien la ausencia de procesos bien definidos favorece la independencia de los equipos, también puede distraerlos. Por lo tanto, es importante establecer mecanismos para coordinar a cada participante, así como medios para medir el avance —en particular, definiendo indicadores clave de rendimiento— con el fin de no perder el rumbo. Por otra parte, debido a la imprevisibilidad de la metodología ágil, resulta difícil determinar el coste, los recursos necesarios y la duración del proyecto, y esto hay que tenerlo en cuenta antes de ponerse en marcha. 

Y aunque el método ágil parezca la «mejor» solución, en realidad no está reñido con el ciclo en V, que sigue siendo muy adecuado dependiendo del proyecto. Todo depende del contexto, por lo que conviene analizar ambos métodos para determinar cuál es el más adecuado para cada proyecto.

En cuanto a la pregunta: «¿cómo aplicar la metodología ágil al ámbito de las pruebas?», ¡eso será tema de un próximo artículo! Hay que hacer que os apetezca volver 😉

Captura de pantalla del 6 de julio de 2022 a las 16:18:40

Preguntas frecuentes

¿Ciclo en V o agilidad?

El ciclo en V, que surgió en la década de 1980, es el método de gestión de proyectos denominado «tradicional». Se basa en dividir un proyecto en una sucesión de etapas: análisis de necesidades, redacción de especificaciones funcionales, desarrollo, pruebas unitarias, pruebas de integración, pruebas de validación y pruebas de aceptación. Cada etapa va acompañada de una fase de validación.

¿En concreto?

En lugar de fijar objetivos a largo plazo, la metodología ágil se basa en objetivos a corto plazo. Todo se va haciendo sobre la marcha. Y, dado que la satisfacción del cliente es la prioridad, cada paso es validado por él.